Pastoral

Celebración Pascueta

Jesús ha resucitado y ha vencido a la muerte. Compartamos esta Feliz noticia... no dejemos de dar a conocer el inmenso amor que Dios nos tiene y de anunciar a Jesús, que vive en medio nuestro.


Jesús se hace presente entre nosotros, aunque no podamos verlo, hay signos de su amor que nos reflejan su presencia. 

La  luz, el agua.

A veces nuestros ojos del corazón están cerrados para poder ver los signos de amor, de ternura, de paz, de respeto en los demás, en el prójimo.

A los apóstoles les pasó lo mismo: escuchemos atentamente:

 

Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 11-18

 

 María se quedó afuera, junto al sepulcro, llorando. Y llorando como estaba, se agachó para mirar dentro, y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús; uno a la cabecera y otro a los pies.  Los ángeles le preguntaron:

—Mujer, ¿por qué lloras?

Ella les dijo:

—Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde lo han puesto.

 Apenas dijo esto, volvió la cara y vio allí a Jesús, pero no sabía que era él. Jesús le preguntó:

—Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?

Ella, pensando que era el que cuidaba el huerto, le dijo:

—Señor, si usted se lo ha llevado, dígame dónde lo ha puesto, para que yo vaya a buscarlo.

Jesús entonces le dijo:

—¡María!

Ella se volvió y le dijo en hebreo:

—¡Rabuni! (que quiere decir: «Maestro»).

Jesús le dijo:

—No me retengas, porque todavía no he ido a reunirme con mi Padre. Pero ve y di a mis hermanos que voy a reunirme con el que es mi Padre y Padre de ustedes, mi Dios y Dios de ustedes.

Entonces María Magdalena fue y contó a los discípulos que había visto al Señor, y también les contó lo que él le había dicho.